Sinopsis
Traude Krüger es una anciana y severa pianista que se dedica a dar clases de música en una cárcel alemana. Para su asombro, allí va a descubrir el talento de una conflictiva y atormentada joven presa, Jenny, que con tan sólo 21 años, tiene un don para tocar. Así que decide presentarla a un certamen musical para jóvenes intérpretes. Dos mujeres totalmente opuestas en un principio, con nada en común, se ven obligadas a trabajar juntas, a conocerse y respetarse, para lograr ganar el primer premio. "Cuatro minutos" es la primera película del realizador alemán Chris Kraus que se estrena en nuestro país. Kraus, encargado también del guión, dedicó ocho años para desarrollar este filme. La cinta, premiada en distintos festivales y todo un éxito en su país de crítica y público, consiguió los galardones a la Mejor Película y a la Mejor Actriz (Monica Bleibtreu) en los Premios del Cine Alemán, los Goya de allí. "Cuatro minutos" se apoya en las dos protagonistas, la veterana Monica Bleibtreu queinterpreta a la austera anciana pianista y un nuevo talento, Hannah Herzsprung, como la convicta Jenny. Monica Bleibtreu es una actriz de teatro y televisión reconocida en su país, en donde ha ganado numerosos premios. Se dio a conocer al público internacional en 1998 con la película "Corre, Lola, corre" de Tom Tykwer. Para el papel de Jenny, la agresiva pero a la vez sensible y un genio del piano, se presentaron más de 1.200 chicas de toda Alemania. La ganadora fue Herzsprung, joven rostro de la televisión, por cuyo poderoso debut consiguió el Premio del Cine Bávaro a la mejor actriz joven.
Crítica
Nos la venden como una suerte de apéndice del estado de gracia de ese cine alemán espejo de épicas verídicas, que ha triunfado allende las fronteras nacionales con productos tipo "El hundimiento", "Sophie Scholl" o, fundamentalmente, "La vida de los otros", pero despistados por el palmarés de la cinta de Chris Kraus, que copó los grandes premios en la última edición de galardones del cine teutón, nos dejamos llevar por una promesa de bonanza que no es tal y que, eso sí, se ve salpicada con estimable frecuencia por títulos de gran calibre, o directamente sublimes como es el caso de la película de Florian Henckel von Donnersmarck.
"Cuatro minutos" está, más allá de lo que sugieran los subtítulos promocionales, en las antípodas rigoristas, en las alturas éticas y estéticas de "La vida de los otros". Bien al contrario Kraus propone un retorno a modelos de representación melodramáticos de acento conservador, en que la intensidad dramática se forja desde la impostura del énfasis sentimental, donde el perfil presuntamente autoral y reflexivo de la propuesta se dibuja desde la autoindulgencia del artificio y la debilidad maquillada del drama social construido sobre los cimientos de narrativa desarmada por el peso fatuo de una intensidad inventada.
Intensidad matizada en el rostro prometedor de Hannah Herzsprug, cuyo incontestable talento Kraus no sabe nunca canalizar ni dosificar en aras de esquivar la ingrata filtración de trascendencias descontextualizadas. Escenario inevitable éste asumiendo la fastuosa afectación del drama, la disposición sintética de los porqués traumáticos de los dos personajes protagónicos, desestructurados por los efectos colaterales de la autocomplacencia de un libreto demasiado pródigo en ardides melodramáticos y que avanza a velocidad discontinua y generosa en trampas hacia un desenlace de libro, donde se convocan a la hora en punto todas las redenciones del mundo para salvar el tipo de las heroícas mujeres sanadas por la música. "Cuatro minutos" deviene entonces un batiburrillo de debilidades hollywoodienses hundiendo la quebradiza identidad de un drama de vuelo raso que quiere aparentar mejor andamiaje del que realmente tiene renunciando a cualquier asomo de humanidad factible y comprometida por los ungüentossentimentalistas que se autoimpone. |